Vagando entre mis pensamientos, analizando cada uno, entre los más crueles y los más escondidos hasta los agradables encontré una amarga verdad que golpeó mi corazón haciendo temblar cada parte de mí. Fue como un trago de Whisky, solo Whisky directo a mi alma. ¿Cuál era esta verdad tan dolorosa?
Mis deseos, todos profundos y atados a mí como anclas, son todos basura. ¿Una palabra demasiado fuerte para dirigirme a mis propios deseos? Tal vez, pero ese el término, no son más que un montón de estupideces superficiales que me he inventado. Y es que mis pensamientos solo consisten en eso:
"Debes ser bonita"
"No querrás comer eso, engordarás y dejarás de ser atractiva"
"Viste bien, debes llamar la atención"
Pero ¿por qué? ¿Por qué me preocupo en llamar la atención de personas que probablememte no veré de nuevo, o que, si llego a hacerlo, no las recordaré? ¿Por qué estoy tan obsesionada con encajar en los estandares?
Sí, el mundo consiste en apariencias, lamentablemente no hay duda de ello, pero ¿qué sucede cuando deja de ser algo secundario y pasa a regir totalmente la vida de una persona inestable?
Por supuesto que sé lo que sucede, termina enferma de comparaciones, envidia e inconformismo, cuando éste último debería estar dirigido a mantener mi persistencia en cuanto a cosas que de verdad son importantes, deseos e ideas con más vida que este plan superficial que se apoderó de mí y me carcome desde mis entrañas hasta tal punto que me siento incómoda en mi propia piel.
Y, lo que me preocupa más aún, si lograra alcanzar tales ideales, ¿qué quedaría en mí? ¿Un nuevo vacío? ¿Deseo de algo incluso más enfermizo? Y si lo perdiera luego de tenerlo.. ¿Qué quedaría en mí? .... Un inmenso, amargo y oscuro abismo, donde todos los sueños encuentran su lugar de sepultura.
No hay comentarios:
Publicar un comentario